martes, 9 de abril de 2024

La Historia De Tita y Rhodesia






TITA Y RHODESIA
                     
Esta es la historia de un chocolatero que nos lleva a conocer su vida y la trama de como se gestaron las golosinas más famosas de Argentina, ambas galletitas llevan deleitando a varias generaciones desde la década del 40.

Edelmiro Carlos Rhodesia, nacido en lobos provincia de Buenos Aires comienza su breve carrera en la industria alimenticia fundando su pequeño negocio, esto coincide cronológicamente cuando conoce, se enamora y casa con la viuda Lidia Martínez de Terrabusi (Si Terrabusi la famosa marca de alfajores fundada en el año 1911 por los hermanos Felipe y Julio)
 
Esta unión no se enmarcaba como en un cuento de hadas por el contrario el matrimonio fue tormentoso, Lidia era conocida en el pueblo por sus múltiples infidelidades a Edelmiro
En el año 1957 nace su única hija a quien bautizaron Melba, es entonces que Edelmiro Carlos Rhodesia advierte que la niña no tenía gran parecido con él y un gran contraste con su tono de piel ya que el de la pequeña era más bien oscuro y el suyo era tez blanca tirando a pálida, en alusión a su hija crea lo que hoy conocemos como las galletitas “Melba”, fue creada de chocolate y rellena de limón, expresándose mediante la repostería metafóricamente “Dulzura con un Toque de Acidez”.



A fines de los años 40 Rhodesia prepara un postre que conocía de su época de estudiante para agasajar a la pequeña Melba de apenas 3 añitos, era algo básico dos capas de galletitas dulces pegadas con una pasta agridulce y recubiertas en chocolate,  la pequeña al probarlas quedo encantada y constantemente le pedía que le preparara las “TITA” lo que le dio nombre a este clásico.

La TITA fue furor y catapulto al éxito la empresa de Edelmiro Rhodesia, lo que le genero grandes ganancias como así también inconvenientes con la competencia, más concretamente con la familia Bagley también  dedicados a la industria alimenticia quienes con este ascenso sufrieron grandes bajas en sus ventas, perdieron demasiado dinero y quedaron al borde de la quiebra.    
En 1956 se produciría el final de Edelmiro Carlos Rhodesia es bien de telenovela, la historia cuenta que se encontraba en su cocina preparando un nuevo tipo dulce de leche cuando es asesinado por la espalda de varios balazos que se lo adjudican a Roberto Bagley heredero de la empresa familiar, y que este fue capturado en Holanda meses después del suceso.

Lidia Martínez viuda de Terrabusi y ahora viuda de Rhodesia en el año 1959 se decide a vender la empresa al hermano de su primer marido el Sr. Jose Félix Terrabusi quien se hace cargo y como una obligación moral saca al mercado una nueva golosina en honor a Edelmiro bautizando esta nueva golocina como “Rhodesia”

Lidia fallece en el año 1989 y poco se sabe de Melba, nunca se pudo contactar a ellas para consultarle por estos hechos.

Te quedaste con ganas: Receta de la Tita muy fácil de hacer.

lunes, 8 de abril de 2024


Vectorcito Rojo y la matriz feroz


Erase una vez un vectorcito que vivía con su familia generadora en su casita,V. Era un vectorcito muy joven, pues apenas acababa de cumplir un módulo. Tenía el sobrenombre de Vectorcito Rojo por ser una ferviente admiradora de Lindeloff, famoso comunista de la época. Cierto día, su mama la llamó:

—“¡Eh, Vectorcito Rojo, ven aquí!.
Quiero que lleves estas coordenadas a la casa W de tu abuelita, pues la pobre está muy sola desde que se ha restringido a un espacio de dimensión 1, pero ten cuidado cuando vayas por el bosque Hom(V,W), pues hace tiempo que acecha una matriz muy, muy feroz.”

—“Sí, mamá.”, dijo Vectorcito Rojo.
Entonces su mam´a cogi´o un 2-cubo abierto de “pap´e arb´a”, puso las coordenadas
y estir´o y retorci´o (pero sin romper ni pegar) el 2-cubo hasta convertirlo
en una esfera menos un punto. Despu´es se la di´o a Vectorcito.
—“¡Ah!, y sobre todo no te entretengas cogiendo grafos por el camino,
ya sabes que hay que cuidar el entorno.”
—“No te preocupes, mam´a.”, y dicho esto, se orient´o hacia la casa
de su abuelita.
Vectorcito Rojo se mov´ıa alegremente a trav´es del bosque Hom (V,W), pues
pensaba que la matriz deb´ıa de rondar muy lejos, por lo menos en el quinto
isomorfismo, cuando de repente, algo salt´o detr´as de una funci´on y se plant´o
delante de Vectorcito Rojo.
Vectorcito le reconoci´o: era la matriz de la que la hab´ıa hablado su mam´a.
Parec´ıa muy, muy fuerte (coloquialmente hablando, la matriz estaba cuadrada)
y la miraba con maldad.
—“¿Donde vas, Vectorcito Rojo?.”
—“Voy a llevarle estas coordenadas a mi abuelita.”, dijo ella muerta
de miedo.
—“¿Me dejas probar alguna? Hace tiempo que no como nada desde
que me echaron de GL(n, k) por degenerado.”
—“No,” dijo Vectorcito, “son para, y solo para, mi abuelita.”
—“Hagamos una cosa.” dijo la matriz, “Te echo una carrera hasta
la casa de tu abuelita, y si llego antes que t´u tendr´as que darme al
menos una.”
Vectorcito Rojo vacil´o: su familia viv´ıa en un espacio de clase media (m´as
concretamente C1) y adem´as de dimensi´on finita, as´ı que no pod´ıa ir por ah´ı
tirando una coordenada como si estuviera en un espacio proyectivo.
—“No,” dijo Vectorcito Rojo, “tengo como norma no entretenerme
y coger siempre el camino m´as corto” (esta norma, de uso tan extendido,
es tambien conocida como norma eucl´ıdea).
—“Te doy ventaja: contar´e hasta ! antes de empezar a correr.”,
dijo la matriz.
Vectorcito Rojo pareci´o cambiar de opini´on: la matriz parec´ıa sincera, al
menos en casi todo. Vectorcito Rojo asinti´o, y empez´o a correr.
Pero he aqu´ı que la matriz, al ser degenerada, era muy tramposa, y como
tal cont´o hasta !, pero usando el axioma de elecci´on, con lo que tard´o muy
poco. Entonces empez´o a correr a trav´es del bosque adquiriendo una velocidad
extraordinaria (no en vano era una matriz 4×4) y llegando a casa de la abuelita
un tiempo t antes que Vectorcito Rojo.
Una vez que lleg´o la matriz a casa de la abuelita, llam´o a la puerta, que
estaba cerrada. La verdad es que la abuelita era una persona muy discreta pues
toda su casa siempre estaba cerrada (y abierta a quien la abuelita quisiera).
—“¿Qui´en es?.”, pregunt´o la abuelita.
—“Soy yo abuelita, tu querida nietecita.”
—“No conozco tu voz, querida.”
—“Es que estoy mal de la garganta, por culpa del gradiente de la
ma˜nana.”
—“No te creo, dime, ¿qu´e te regal´e cuando cumpliste 1/2 m´odulo?.”
—“Un juego de pol´ıgonos constructibles con regla y comp´as.”
—“Es cierto que eres mi nietecita, entra querida m´ıa.”
Y nada m´as entrar, la malvada matriz engull´o a la abuelita, sin darle tiempo
a decir ni _, entonces se disfraz´o como ella, se meti´o en la cama, y esper´o.
Y nosotros nos preguntamos: ¿c´omo sab´ıa la matriz el regalo de la abuelita?.
Pues resulta que la malvada matriz vi´o un d´ıa a la abuelita comprar este regalo
en Gauss‘r‘us, la tienda de juguetes maximal de X, de ah´ı que conozca el regalo,
pero eso es otra historia.
Al cabo de un rato lleg´o Vectorcito Rojo. Se retras´o un poco por culpa de
las obras de parametrizaci´on de la nueva carretera. Llam´o a la puerta.
—“¿Se puede abuelita?.”
—“Entra hija, y cierra la puerta que entra mucho flujo.”, respondi´o
la malvada matriz.
—“Abuelita, abuelita, qu´e filas m´as grandes tienes.”
—“Son para reducirme mejor.”, dijo la matriz.
—“Abuelita, abuelita, y qu´e ceros m´as grande tienes. ”
—“Para resolverme mejor.”, dijo la matriz.
—“Abuelita, abuelita, y qu´e unos m´as grandes tienes.”
—“¡¡Son para comerte mejor!!.” grit´o la matriz.
Y dicho esto la matriz se abalanz´o sobre Vectorcito y se la comi´o.
Una vez en el interior de la matriz, Vectorcito se encontr´o con su abuelita.
—“¡Socorro, socorro, quiero salir de aqu´ı!.”
—“No podemos, hija” dijo la abuelita, “la matriz est´a cerrada herm
´ıticamente.”
La matriz sali´o de casa de la abuelita. Estaba traspuesta por el fest´ın que
se hab´ıa dado y se dispon´ıa a dormir cuando apareci´o Jordan, el le˜nador, que
hab´ıa presenciado todo aquello. Jordan cogi´o su hacha, y armado de valor y
autovalor se acerc´o y . . . ¡zas! de un solo tajo diagonaliz´o la matriz expulsando
a la abuelita y a Vectorcito entre los restos de su polinomio caracter´ıstico (el
cual por cierto hab´ıa quedado intacto por la acci´on de Jordan).
Entonces Jordan cogi´o los restos de la matriz y las guard´o en una caja 2×2
y dos cajas 1×1, las at´o con una n-cadena y las mand´o a un cuerpo algebraicamente
cerrado, donde no podr´ıa salir por muchos polinomios que tomara.
Una vez hecho esto, Vectorcito Rojo le di´o las gracias al le˜nador Jordan y al
cabo de un tiempo se casaron, y fueron felices, y redujeron matrices.
Y color´ın, corolario colorado,
este cuento se ha terminado.



David Guti´errez Rubio
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